Bella era,
Veía sus ojos azules,
En lo profundo de mi mente, los veía,
Azules como las olas del intenso azul que lleva el mar.
Bella era,
En una mañana, con un sol cegador, vi la hija del sol,
Cantando, bailando, por el tranquilo sendero,
La vi, deslizándose, la vi alegre, siempre tan bella, con su hermosa sonrisa.
Bella era,
Sus rojos labios hipnotizaron mi vista,
Sus rojos labios atraían la roja sangre que permanecía en mi interior,
Me recordaron al color rojo de pasión, del amor.
Desearla, suplicar por ella, perder la calma,
Pero no tenerla… no tenerla,
Fue desesperante, asfixiante,
Cada vez, más solitario estaba, cada vez, más frustrado estaba.
Los siglos pasaban, las estaciones se desvanecían,
Su presencia no era existente,
Era el fin, sin ella no era nadie,
Sin ella, mi vida no tenía ningún sentido,
Poco a poco, destruyéndome, poco a poco, en pedazos mí corazón.
Mi alma se fue, mi alma se escapó,
Como el viento, como los buenos tiempos,
Se me escapó, lentamente, me dejó ahí, sin expresión, sin sentimientos…
Por una mujer, desaparecí, con ella en la mente, me desvanecí.
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