La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - FALCON - 'Un Escritor de éxito.'
Un Escritor de éxito.
Un Escritor de éxito.
El editor tomó su taza de café y le dio un sorbo mirando por sobre el borde a su interlocutor.
-Tal parece que la noticia no te ha impactado, realmente me sorprende tu desgano… El sueño de cualquier escritor es ver su obra en la pantalla grande… ¡La oferta es estupenda!
León suspendió su juego con el cenicero, su rostro era inexpresivo. Miró al editor y le dijo:
-¿Qué recomiendas que hagamos?
-¡Vaya, estás vivo! Mira… Lo mejor es buscarte un representante, alguien que tenga experiencia en estos asuntos y te negocie un contrato justo. Que tenga una gran visión y que te lleve a la fama. ¿Que dices?
Continuó girando el cenicero por unos momentos.
-Bien, ocúpate de buscarle, tú sabes bastante de eso.
-¿Cómo va tu nueva novela?
La pregunta hizo que sus ojos se iluminaran por un instante.
-¡Estupenda…! Será cien veces mejor que las anteriores…
El editor sonrió, no cabía duda que ese hombre tenia un talento enorme, las imágenes contenidas en sus novelas eran de un realismo impresionante.
La fortuna le sonreía y de paso el también se subiría al carrusel.
-Bueno, déjamelo a mí y te llamaré en cuanto tenga novedades.
EL escritor llegó a su casa. Era una antigua mansión situada totalmente fuera de la ciudad. Mostraba un aspecto un poco descuidado, definitivamente era un reflejo fiel de la personalidad de su propietario.
Entró a su oficina, se dirigió al pequeño bar y se sirvió una porción doble de escocés, bebió de un solo trago e inmediatamente repitió la dosis.
Se detuvo unos momentos en su escritorio para sacar un llavero, seguidamente se quitó la corbata y la americana.
El hecho que las dejara en el respaldo de su sillón giratorio, significaba que trabajaría en la novela.
Salió de la casa por una puerta del patio, la construcción de piedra que estaba un poco alejada y atrás de la casa, servía de bodega. Había allí diversos muebles viejos y una gran pila de leña que era utilizada en las chimeneas de la casa.
Leon quitó el candado de la puerta y penetró al salón. Abrió todas las ventilas que estaban en la parte superior de las paredes y empezó a poner pilas de leña en uno de los rincones del salón.
Cuando hubo terminado les roció con un poco de gasolina, deseaba que la pila se encendiera lentamente.
Miró a la mujer que estaba atada y sujeta al rincón con una cadena muy corta. Se acercó a ella y de un tirón le desprendió la cinta adhesiva de los labios.
Texto de FALCON agregado el 18-08-2003. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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