Entre cuerdas me hallo hoy,
más mi premura me para el corazón,
sin poder yo caminar,
sentado sobre ruedas,
esclavo de mis daños.
Así de mísera es mi tortura,
y más con esas barreras,
sin paso firme poder dar,
mirando la gente, murmurando están
pensando si hice algún mal.
Muros de piedra,
cárceles de metal,
frío en los rincones,
murmullos al despertar
con un susurro sin igual.
Discapacidades, enfermedades,
pueden llegar,
asi barreras siempre estarán
y quiza jamás podremos pasar.
A mi hermano Marcos.
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