Cuando se apagan las luces y esta ventana cierra por fin su cristal se acercan temerosos nuestros labios. Cuando los pájaros callan y estas paredes dejan por fin de escuchar se escapan de la boca los deseos. Cuando tu nombre se funde con tu ausencia y miras la sombra distante de lo que pudo ser... yo vengo entre la niebla y te acaricio el alma tal témpano de melancolía... Cuando surgen las estrellas y este corazón abre por fin los brazos sé que estarás ahí para alejar mis miedos. Estarás para perfilar el eco llano que se entrega ante la cúpula vidriosa que compone y descompone nuestro silencio ingenuo, suplicante como las miradas ciegas que se sosiegan ante la contemplación. Estarás para comprender todo lo incomprendido. Y apresarás la flor, sobre tus labios nacerá la aurora. Tomáremos café en el despertar y un beso de despedida alentará en tus pestañas Estarás porque eres luna, abrigando con tu calor mi alma plena y el detalle tan preciso, ese que falta cuando el corazón llora, lo tejes tu, únicamente tu, con tu eterna primavera. Estarás y no estaré allí para aspirarte, mirarás al rededor, buscándote existente; y yo, deshilaré los pétalos uno por uno decapitando ilusiones, ahogando certezas, extrañándote tanto, que casi no logro perderte... En la Noche que nos aprieta el alma estarás. Exprimiendo las postreras gotas de mí recuerdo. Cantarás quizá, Aquella nuestra canción En susurro breve e inconsciente, Leve homenaje a lo Perdido de mí. Nunca retornarán los momentos vividos, nunca se irán de la memoria los ecos, los nocturnos me llevan del olvido al presente, del presente al olvido, con esencias a limonero y espliego, nocturnos aromas de abrazos sin respuesta, de besos reclamados en un boca rota, de antorchas encendiendo las horas de la noche, y yo, calladamente, te abrazo para retenerte todavía en un nocturno vivo. Mientras las sombras se imponen sobre aquello que no es y aun no sabes, recuerdo los labios calientes en los labios calientes, la mirada entrecortada y la piel desnuda y lisa de prejuicios, éramos uno! hoy somos nocturno, nocturno, solo noche disfrazada de poesía. Cuando las nubes de sangre corten mis alas, me prestarás las tuyas para poder salir de la penumbra, y así seremos, los dos, uno solo, en cuerpo y alma infinitos y definitivos. Ya nadie quiere terminar el verso, se acabó el deseo de componer, de aire se llenaron verso a verso los bolsillos del paciente lector. Y queda descolgado del silencio y abandono algún atrevimiento que me tomo yo ¿fin? ¿Continuación? ¡Quién sabe! por si acaso seguiremos atentos. Es verdad, permaneceremos atentos. Alerta a los cambios de cualquier luz. A costas de seguir doliendo. De cualquier forma. Bajo cualquier pretexto. Cualquier Gesto. Y a todo pequeño cambio de magnitud y a todo deslizamiento de la noche. Por más pequeños que parezcan. OH, noche...Pero por qué... Perdernos..? Y le pido a la noche un espacio distinto para que mis manos puedan moverse por tu pequeña piel de ave nocturna. Seremos la noche, una vez más. Tendremos respuestas para este amor que consume mi desesperación y mi deseo? Es verdad, tendremos que estar atentos. Siempre...
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