- “Un penique por cada uno de tus pensamientos”.
¿Sabes? Sin “tener el don de la palabra”, como tú dices, has creado para mi el poema más bello. Me has dicho las cosas más lindas que jamás haya escuchado dedicadas a mi.
Con lágrimas en los ojos me has confesado que me quieres, y con lágrimas en los ojos te he cerrado la boca con un beso que sellaba nuestro amor.
No sólo me has dicho lo que sientes; es muy fácil mentir con la palabra. Tú me has demostrado tu cariño y tu felicidad, tu miedo y tu preocupación con cada mirada, con cada titubeo, con cada gesto.
Te he mirado a los ojos y he descubierto la verdad más hermosa que pueda existir, nuestra verdad.
Con cada caricia de tus manos me he sentido más parte de ti.
Te he visto jugar con mi melena, dibujar cientos de escenas sobre mi espalda, disfrutar como un niño cuando mil escalofríos me recorren el cuerpo mientras bordeas, travieso, mi ombligo.
En todos tus abrazos he conseguido fundirme contigo en un solo ser hasta el punto de notar cómo tu sangre corría por mis venas.
Recostada sobre tu pecho he descubierto que puedo alcanzar el cielo, que realmente existe esa música divina, que no es otra que el compás de los latidos de tu corazón hablándome de amor.
He acariciado tu cara manteniendo mis ojos cerrados y te he observado con más claridad que nunca, “te he visto con mis dedos”, y al abrir los ojos me he deleitado en tu rostro, admirando la hermosa expresión de tu cara, que delataba tu paz, tu bienestar, tu satisfacción.
Te he visto ser feliz...
Juntos, sobre un manto de ilusión, cubriéndonos con la confianza y el cariño, hemos soñado un futuro común.
Un sueño...
Sí, quizás para los demás sea sólo eso, algo “irreal”, pero...
Es NUESTRO SUEÑO, nadie nos lo puede quitar, y eso es lo que importa, ¿no?
- “Sueños. ¿Te gusta? Es bonito, ¿verdad? Es nuestro”.
|