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Sin Viven en el algodón arrebolado del alba, en el reflejo sutil de una gota de rocío. Se les oye jugar entre los remolinos de una brisa fugitiva o en el crepitar primero de la leña verde en el hogar. Desahuciados, sin dueño, sin recuerdo. Son los sueños de los bebés muertos. Aquéllos que ya nadie soñará. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |