Es cierto… Ayer en silencio tuve frío… Mis manos congeladas y mi cuerpo tiritante se calmó en el instante en que mi mirada se cruzó con tu cuello; perfecto, desquiciante… Sentado dos filas más adelante desde el lugar en que me encontraba esta el cuello de chaleco azul… Lo contemplé sin parar una y otras ves mientras sentía cómo mi sangre comenzaba a hervir y mis deseos de morderlo se apoderaba de mis ojos que se transfiguraban en catarsis pura…
Pero ya el cuello no me basta, quiero dañarlo por completo… Quiero que tu cuerpo caiga a raudales por tu espalda y sacarte las orejas con los dientes… Te imagino mojado con el pelo húmedo pegado a tu piel y me descontrolo… Como siempre no me cuesta recuperar el control de mis emociones… Intento no mirarte, no quiero desconcentrarme, pero te imagino cuello, y me dan deseos de morderte hasta el éxtasis de tomar tu sangre!
Te mataré mientras crees que tomas el control, te ahorcaré, quiero sentir tu respiración jadeante y caliente, en mi mente te escucho quejarte, demasiado sadomasoquista, demasiado brutal y doloroso… Contigo no quiero ternura… Oiré tus gritos hasta no escuchar nada más que tu agitada respiración… La última.
|