Que mejor día para la primera comunión de Pablito, el mes de mayo estaba en todo su esplendor, la vegetación exuberante, los árboles plagados de pájaros y las flores mostrando sus mejores galas. Era temprano y ya Pablito andaba nervioso por la casa, su madre intentaba calmarlo un poco para poder vestirlo mientras él pensaba en todos los regalos que le darían en tan renombrado día. Su madre, tras mucho dudar, y consultar con Pablito decidió meses atrás vestirlo de almirante, que menos, su padre había sido militar de la marina, así que lo sacó del vestidor y lo cepilló con suavidad para dejarlo impecable. Se desnudó y poco a poco le fue colocando el uniforme en medio del salón, como se hace en las ocasiones especiales, cuando había terminado ambos se miraron al espejo y no pudieron reprimir esa expresión mezcla de orgullo y vanidad que se alcanza cuando uno se ve realmente elegante.
La iglesia estaba repleta, con mucha algarabía, los familiares más cercanos, sentados en los bancos principales, esperaban impacientes la salida de los niños por la puerta de la sacristía, entonces fue cuando se abrió y comenzó a sonar la canción:
ALABARE, ALABARE, ALABARE,
ALABARE, ALABARE A MI SEÑOR (BIS)
Juan vió al número de los redimidos.
Todos adoraban al Señor.
Unos oraban, otros cantaban.
Todos alababan al Señor.
Somos tus hijos, Dios Padre eterno,
Tú nos has creado por amor.
Te adoramos, te bendecimos.
Todos cantamos en tu honor.
Todos unidos, siempre cantaremos
glorias y alabanzas al Señor.
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu de Amor.
La madre de Pablito tenía saltadas las lágrimas, pero en el fondo de la iglesia un forastero del pueblo se quedaba con la boca abierta, miró al hombre de al lado y con un codazo reclamó su atención:
- Oiga, perdone, ¿quién ese tipo de casi dos metros que va vestido de almirante en la fila de los niños?
- Ya veo que es usted de fuera, es Pablito, el tonto del pueblo, todos los años hace la primera comunión, si no le dejan arma en la iglesia la de Dios es Cristo, y más vale no inflarle mucho las pelotas que una vez le partió la nariz al cura.. |