Hay un lugar de Santiago en el que cada vez que paso recuerdo algo. Es un lugar muy simple, es la esquina en que se cruzan dos conocidas avenidas, una esquina nada de peculiar en la que hay un paradero y una casa media abandonada de la que solo se ven los escombros de lo que alguna vez fue un jardín.
Ni siquiera podría describir el lugar muy bien, porque cada vez que paso estoy muy ocupada pensando en algo que había olvidado por completo, o se me viene a la mente una palabra que estuve horas tratando de recordar, pero que sólo sabía su significado.
Después de días, meses y años de pasar por ese lugar me di cuenta de este extraño suceso y ahora, trato y trato de saber por qué justamente en ese lugar me acuerdo de todo.
¿Por qué? Sé que hay una razón, pero no puedo recordarla.
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