‘Talmente distintas.
‘Talmente complementarias.
Nunca he visto la vida de color de rosa. Digamos que siempre he sido consciente de que “todo depende de cómo del cristal con que se mire”. Mi vida era multicolor.
Tú me has enseñado una realidad distinta. De tu mano he pasado de ese relativismo al extremismo: mi vida ya no es una gama de colores, sino que se centra en dos, loas más hermosos que existen...
Sí, esos dos colores, el blanco y el negro.
Gracias a ti he aprendido a apreciar tantas cosas “sin color” y tantas otras “con todos los colores”...
Digamos que me he vuelto daltónica, mi visión ha mejorado notablemente junto a ti.
Tantas cosas negras... el alquitrán, las hormigas, el luto, las puertas del Quinto, tus pupilas,...
Tantas cosas blancas... las nubes, la nieve, la espuma, las canas, tu rostro,...
Y, sabes, me resultan absurdamente perfectos ciertos detalles que antes no apreciaba: un dálmata, descubrir que mi cartera negra tiene un descosido que delata un interior blanco, escribir en un papel impoluto con un bolígrafo “de tu color”,...
Parece incompatible, cierto? Pero es todo lo contrario...
Es la mejor combinación; tú y yo juntas damos vida a esos colores, nos complementamos perfectamente.
Cuando no estás, mi vida es en blanco y negro.
Cuando estás conmigo, mi vida se torna en el gris más bello.
Para tí, mi hermosa niña de negro desde el corazoncito de la niña de blanco. Te quiero |