SENTIR
Sentir es escuchar al corazón
hablar su propio lenguaje,
un lenguaje lleno de emociones y de suspiros,
lleno de sensaciones y de contínuos viajes,
viajes a sitios ocultos del alma,
repletos de vida y de luz suave.
Sentir es oír las risas de los niños
y entrar en nuestro jardín imaginable
lleno de recuerdos y de cuentos
de olores, de miedos, de “.....más tarde”
de magia, de colores, de fantasías,
de sueños y promesas casi alcanzables.
Sentir es vernos convertidos en gaviotas
y sobrevolar cada día un mar inabarcable
de momentos únicos e irrepetibles
dudando a veces de cómo seguir nuestro viaje
esperando encontrar un ocaso
y de pronto saber que nunca es tarde.
Sentir es olvidar que a veces eres tú
y encontrarte llevando otro equipaje
al lado de una persona que nada en tu mirada
y que comparte tu suerte, tu vida, y tu aire
que cada amanecer te despierta su presencia
y das gracias por estar al lado de ese alguien.
Sentir es escuchar una música o cerrar los ojos
y encontrarte a ti mismo con un gesto amigable
de recibirte como el mejor de los amigos
y de pasar juntos momentos inolvidables
repasando derrotas y victorias
contando historias de compañeros de viaje.
Sentir es emocionarse ante el milagro diario de la vida
y a pesar de todos los vientos y los oleajes
respirar profundamente la brisa del mar
y dejarse llevar por los encuentros y las señales
confiar plácidamente en nuestros instintos
y recordar que no estamos solos en este viaje.
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