Mimo, el payaso triste de la vida hoy sonríe, tanto ensayar alcanzó al sol, lo tomó en sus manos y lo boteó, no se quemaba, su piel hecha de luz está. Corrías tan alegre Mimo! Quería alcanzarte, yo quise detenerte, no es egoísmo, yo quería también jugar… Sí, también quería sonreír, junto a ti. Mimo hoy tienes frío, frío de noche, velas y soledad, frío de la brisa que se lleva la noche, apaga las velas y te deja con tu soledad… ¿Qué pasa contigo ahora Mimo?... Lo sé, sacas tus manos de las blancas bóvedas en que las escondes y las llevas a tus ojos, los aprietas con fuerza. ¡No lo hagas! De nada servirá, mejor para de llorar… Detente que tu maquillaje se estropeará! No riegues tus heridas con lágrimas, no las alimentes más, dale abono de risas ¿Y si se secan? Mustias tíralas al lodazal. No pintes tu boca con la sangre que guardas en el cofre de tu corazón, no ensucies más tu piel, mira por tu ventana; no importa que hallas roto el vidrio ¿Acaso no ves que el sol ha vuelto a su lugar? Mimo? Dónde estás? La luz te ha dejado mirando burbujas inexistentes, tranquilo, ya puedes abrir los ojos, no es fuego, es el sol que ayer jugabas a botear, no tirites; el frío está próximo a pasar, el suspiro se diluirá; es cierto, pero otra bocanada puedes aspirar; mira nuevamente en tu jardín, nuevas flores han brotado, ¡No! No Mimo, no las cortes, primero debes aprender a observar, ahora camina lento, no hagas que su tierra tiemble, aspira su aroma ¿Sientes qué exquisito olor? Toca la suavidad de sus pétalos con la punta de tus dedos. No! No la roces con tu lengua si no quieres pecar. Dime ahora Mimo ¿Aún la quieres cortar? Muy bien! Por hoy ya has aprendido… Ahora es tiempo de descansar, ya que no sientes el ardor de la lluvia cayendo de tus ojos; di buenas noches, besa a mamá y ve a la cama que mañana debes levantarte temprano… El maquillaje estará en el mismo lugar…
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