Tus manos han entrado en la bruma licuosa de su ser, recorrieron el pantano de sus entrañas, tus dedos jugaron a bailar dentro de aquella oscura caverna… Sabes que ella no quería danzar junto a ti…. Sólo te pedía un minuto de compañía, tú, como siempre tergiversaste las cosas y al no haber respuesta utilizaste tu descabellada fuerza….
Acercaste tu caliente respiración a su boca, con asco ella intentaba retirarte… En vano pudo ser todo esfuerzo… Mordiste sus labios, dejaste una huella de saliva rumbo a su cuello… Te suplicaba que te detuvieses pero el instinto animal no te dejaba escuchar… Qué pasaba por tu mente? RESPONDE! En qué pensabas? Continuaste recorriendo su cuerpo… Llanto… Gritos… Súplicas…. A nada respondiste… Querías saciar tu sed… Mordiste con fuerza sus pezones hasta que uno comenzó a sangrar… El orgasmo que sentías no te permitió reaccionar…. Tus manos apretaban con fuerza su sexo… Gritos… Llantos… Súplicas…. A nada respondiste…. Querías saciar tu sed…
Sabías que su pequeño hermano observaba todo… Pero no te detuviste! Qué clase de persona eres? Cuando comenzaste a desvestirte el niño te miraba y lo hacías con risa… Qué querías? Lograr excitar la pequeña mente del chico? Miró atónito tu pene erecto y turgente, mientras tú sujetabas a su hermana contra el suelo, el niño se arrojó corriendo contra tu vientre con fuerzas que sólo el instante le podría brindar, más tu sólo tambaleaste un poco y al recuperar la estabilidad le zarpaste una bofetada que lo arrojó de regreso al suelo… Luego reíste a carcajadas… El niño se vio obligado a ver cómo adelantabas tu cuerpo nervudo al de su débil hermana…. Llantos… Gritos… Súplicas… A nada respondiste… Querías saciar tu sed… Ella forcejeaba debatiendo frenéticamente. La abofeteaste cada vez que intentaba defenderse o volverse. Finalmente la penetraste y un alarido estruendoso se escuchó… Maldita virgen fue lo que mascullaste mientras caías rendido junto a ella… Llantos… Gritos… Súplicas… A nada respondiste… Querías saciar tu sed…
No te detuviste… Volviste a repetir tu acto una y otra vez mientras ella sangraba entre las piernas…
Finalmente dijiste; “Creo que le he hecho el amor a una muerta”….
El pequeño se abalanzó junto a su hermana y con odio grito que subieras tus pantalones…
Qué pasaba por tu cabeza? Recuerdas todo el daño que hiciste? Qué pasó en ti?
Claro… Esa es la mejor excusa… La más fácil y la que la ley ocupa para no seguir tramitando… ERES UN ENFERMO MENTAL
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