VIAJEROS XIV
“Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón......”
Viajero: aún en el vértigo del viaje hay lugar para el descanso y la reflexión. Para las danzas paganas y las fiestas. Para la reunión con los hermanos que la vida y el camino nos regalan. Yo, en medio de un triste viaje cuyo final desconozco, tropecé con un hermano que viajaba en la misma dirección. Recorrimos los mismos lugares, en distintos momentos. Nos reunimos en un fogón, perros y hombres divagaban a nuestro alrededor. Tu sonrisa, hermano viajero, hizo menos triste el regreso. Tu sonrisa descongeló un sentimiento que viajaba conmigo.
Hermano viajero: estés donde estés, sonríe. El camino es largo aún. Nuevas encrucijadas nos unirán. Nuevos destinos harán sabrosos los futuros encuentros. Otros lugares, otros peregrinos nos esperan. Nuevos refugios nos harán conocer las mieles de la amistad y la risa compartida.
Amigo viajero: comparto un secreto contigo. Un secreto desconocido que nos van revelando las manos de otros amigos.
Amigo viajero: presiento una tristeza apenas desbocada en tus ojos que ríen casi sin saberlo.
El viaje tiene turbulencias, pero nada que el canto y la fogata, la guitarra y la quena no mitiguen.
Amigo: busquemos refugio en las manos que sostienen nuestras vidas.
Dejo descansar brevemente mi mochila para compartir la charla y el descanso. La risa, la soledad y el espanto...
“Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón......”
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