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El muerto vivo Fuimos al cementerio a despedir los restos de Cristian.Era una cruda mañana de invierno.Ya desde muy temprano el cielo negro, redondo, tiritante nos aviso asi, con su forma de paraguas, que hiba a llover.Ahora llovia a cantaros.El viento agitaba los paraguas.El padre y el hermano de Cristian, abrazados, lloraban.Tiritando, con estornudos y fiebre cumpli mi deber: empeze a leer un discurso funebre en nombre de nosotros sus amigos.De pronto lo vi en las ultimas filas del entierro s¡ a el, al muerto, a cristian! estaba gozandome, con la cara oculta entre las solapas levantadas del impermeable y el gran sombrero.Fue tanta la sorpresa que solte el paraguas y se lo llevo el viento.Alguien me lo devolvio respetuosamente.Continue mi discurso, pero sin ganas.Comprendi que Cristiannos habia hecho la broma de fingir su muerte para asistir a su propio entierro y obligarnos a elogiarlo.Entre frase y frase lo espie, y siempre estaba alli, con las manos en los bolsillos, regosijado.Al terminar mi discurso me dirigi hacia el pero se escurrio entre la multitud.Caminaba rapidamente y a pasos cortos para no resbalar sobre el empedrado.Lo vi perderse entre los pasillos que hay entre nicho y nicho. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |