A TU AUSENCIA
Por: calara
Tu mano aún no llama a la puerta por las tardes
como solía hacerlo para anunciar el beso;
tampoco regocija a mi oído el alarde
de tu voz compañera que hecho tanto de menos.
Medio lecho vacío pregunta por tu cuerpo
y mis manos rebuscan tu compañía fiel
hurgando las cobijas; la cama se hace inmensa
y no hallo allí el consuelo de tu exquisita piel.
Mi boca, en la inconciencia, también busca la tuya
en mis eternas noches de enorme soledad:
en mis sueños te beso pero, cuando despierto,
la realidad me grita que todavía no estás.
A veces me sucede que veo brillar tus ojos:
a mi lado, en penumbras, donde solían estar
apacibles, rendidos, entregándose al sueño,
mientras yo acariciaba tu cabello y tu faz.
Imagino una tumba la cama cada noche;
en la que, muerto, espero tu feliz regresar.
Entre sus telas yazgo amortajado y frío:
cuando, por fin, regreses podré resucitar. |