Andando por el camino, siguiendo los pasos teóricamente ya marcados que conducen nuestros pies, hacia el final escrito de nuestra existencia, miro a mi alrededor y me veo apartado de todo lo que me rodea e influye en el largo o corto recorrido que me llena de incertidumbre.
Pienso en lo que me preocupa, en lo que me alegra, en lo que interfiere en forma de sentimientos sobre mi cabeza, sobre mi corazón, sobre mi todo y me veo mas alejado aún de lo normal o cotidiano.
Me siento vacío, me siento desolado en el momento que lo ajeno se hace familiar y me consume sin remedio al acantilado, por mas que lo intento de mi no sale nada que pueda hacer cambiar nada en absoluto lo que me envuelve.
Siento un gato maullar, noto el aire rozar mi piel, siento mi destino cerca, noto el dolor de mis pies y el cansancio de mis ojos y no puedo hacer nada para evitarlo.
Lloró, gritó, araño, peleó por cada momento perdido que me deja mas vació, pero como el agua entre las manos lo pierdo todo sin remedio, que triste es darte cuenta de eso tan tarde, tantas veces, siempre…
¿Como saber todo lo que se puede perder en un instante?, ¿como poder medir lo frágiles que somos?, lo insensato y lo atrevido del ser que nos acompaña en nuestros adentros y que nos sumerge con el hacia lo mas profundo del pozo sin salida.
¿Como poder salir de un vaso de agua con paredes resbaladizas? .
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