Ahora que ha pasado algún tiempo
y siento que soy tantas cosas,
días, meses, años
un instante
un quejido
y quizás una eternidad.
Sol de primavera
viento de otoño,
una tarde en el jardín
una noche de luna llena.
Tus ojos colgados en los míos
y tus manos conteniendo mil olvidos,
yo falsa pintura de poeta
escondiendo mis delirios tras las letras.
Pero sobre todo tu amor
extendido en noches
y separado sólo por el aliento
que se cuela entre los dos,
envuelto en paredes blancas
y cubierto de colores como una poesía.
Llegaste a mi vida despertando olvidos
llenando estadios vacíos,
que entre esperanzas
de sueños ya no cumplidos
deliraban de fantasías eternas.
Abro mis ojos
y apareces tu,
dulce sonrisa que acaricia mi cuerpo
y sobre todo tu amor,
fuerte como la fé más profunda
lleno de luz como tu palpitar,
incansable como la vejez
que nos lame día tras día.
Cierro mis ojos
y nuevamente apareces tu
farol de noches sin luna,
canto embrujado de sirena nocturna
que me hace olvidar mis mares en tormenta.
Que me importan los signos de la vida
si tu estas invadiendo cada reflejo de historia
que va y viene,
cada vez que te miro
pero sobre todo tu amor.
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