La batalla
camino, lentamente, jadeando
lanzas rotas, corceles indomables
almas derrotadas, hogares ardientes
han caído demasiados valientes.
las puertas de aquel castillo
intentamos inútilmente asediar
las flechas caían como demonios,
brotaban alaridos, música para los oidos
de mis poderosos enemigos.
espadas melladas, escudos hendidos,
corceles guiados a la muerte
por sus cegados jinetes.
lanzas y flechas de fuego
que queman corazones guerreros.
En este campo solo reina la muerte
que espera, ansiosa, la batalla.
mi triste camino he de comenzar a crear.
caído, avergonzado,
no quiero regresar.
Pero al menos hay alguien
a quien la derrota no le importará
se bien que ella estará allí
que sus bellos ojos volverán a brillar
cuando a este soldado deshonrado
se le vea al alba regresar,
de la batalla de la que ella
siempre me quiso alejar.
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