Por los caminos junto a nuestra Señora
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Cuando a mi vecina Dilema se le murió su hijito de tan sólo nueve escasos años fue toda una conmoción en nuestro barrio, crecí escuchando las lamentaciones de lo sucedido, las madres de ese entonces solían ver desde la puerta de su hogar, jugar a sus hijos con otros niños del barrio, más aún surgió un sentimiento tan férreo cuando, en forma accidental, murió otro vecino de doce años aplastado por una pared de concreto, tumbada por un elefante de un circo que circunstancialmente estaba por el barrio. Los circenses por esos años, siempre viajan hacia el norte del País, huyendo de las lluvias del sur, arrancando del frío invierno, fue en esos entonces, cuando el mes de María cobró un alto índice de feligreses y adherente, aunque la mayoría no tenía idea qué representa tal celebración. Participaban todos con tantas ganas en las oraciones y los cánticos, todos nos empapábamos de santería. Nosotros, los menores siempre acompañamos a los más grandes a robar de los jardines municipales y de los escasos jardines de nuestros vecinos, las flores para la Virgen, así conocí que esas flores blancas se llaman azucenas, lirios blancos y se compraba un ramo de claveles los que también tenían que ser blancos.
Las mujeres mayores se presentan con velos, paños negros o blancos cubriendo sus cabezas, llevando un oremus y un rosario, algunas se ponían guantes dominicales aunque no hacía frío, era para lucirlos. Cuando estaban todas las personas reunidas se da inicio a la ceremonia, la mayoría dueñas de casa acompañadas de sus hijas mayores, tenían que estar de todas maneras, así estaban más segura para no dejar desatar los instintos que al final les complicaría la vida, por lo tanto si habían jovencitas, también tenían que estar los pretendientes, muy engominados luciendo sus yérsey tejidos por sus madres, eran pocos los que podían comprar confeccionado por máquinas los que también eran escasos por su alto costo. Desde una casa cercana se extraía electricidad que ilumina a la virgen en su altar, adornada por las flores le daban un ambiente de solemnidad.
Una vez que llegaba la encargada de la reunión, lanzaba una mirada como contándolas si estaban todas las personas que debían estar, creo que ni ella misma se acordaba, pero igual hacia ese gesto de aquí mando yo.
Empezaban con el Padre nuestro seguido con una lectura que poco entendía, tan sólo repetíamos la oración colectiva del Dios te salve María llena eres de gracias, el Señor está contigo...., así seguía la reunión frente a Nuestra Señora, las damas como si hubiesen ensayado todas al mismo tiempo con su Rosario seguían el oficio. Entre el quinto y el decimoquinto ave María ya las más jóvenes se habían apartados de sus madres quienes muy compenetradas no se percataban que sus hijas desaparecían de sus lados junto a sus enamorados o pretendientes.
Quedaba pegado en la muerte, siempre me la imagine como un soldado Romano, o como gente mas pobre que uno, también de distinta forma, cuando la muerte es voluntaria la pensaba como la huida de la persona de un lugar, de su familia y los seres que las rodean, esos que se suicidan o que se mueren por enfermedad.
En cambio la muerte de Jesús la pensaba como el odio de los Romanos hacia los pobres donde el Rosario sirve para que la Virgen tenga a otro Jesús y las señoras que llevaban el velo también querían lo mismo, idea tan fija, pensaba que las vecinas volverían a tener de nuevo a sus hijos de regreso.
Le piden, le ruegan hasta hoy por sus familiares, sus hijos e hijas, su marido por la salud de los enfermos y demás personas en problemas y luego venían las letanías a la Virgen exaltando a la Madre de Jesús como una Señora buena, bondadosa, sin mancha, de buenos pensamientos, alegre, dadivosa con templanza y prontitud.
Al final de la reunión después del Rosario y cantos generales se sentían los gritos llamando a las prófugas.
Se desarmaba el altar, se guardaba la Virgen y cada uno partía a su casa. Los menores, nos quedábamos jugando un rato siempre observado por vecinas mayores, al final siempre terminábamos contando cuentos sobre el diablo, no faltaba aquel que decía que justo a esta hora es probable que aparezca. Todos arrancábamos a la casa, cuando llegaba se me olvidaba todo lo que había acontecido.
En realidad, por todo lo que aprendí de ese período, siempre en mi vida la presencia de Nuestra Señora, ha estado junto a mi, de una u otra manera, otorgándome compañía ayudándome en los momentos conflictivos, protegiéndome del peligro que por falta de experiencia o por el ímpetu de la juventud de ese entonces, Nuestra Señora en realidad siempre tiene diferentes nombres de acuerdo a la localidad o época, siempre ha estado con nosotros desde antes ha estado siempre con Nuestra Señora en carne y hueso, llamada por tantos nombres de esas mujeres que siempre han estado con cada uno y con todos, que han caminado a nuestro lado, nos han dado parte de su tiempo y de su afecto han sabido escuchar, defender, comprender y por sobre todo amar.
La Virgen de hoy y de todos los tiempos es capaz de dar amor y vida al fecundar un ser en su interior, pero también las hay aquellas que son capaces de no dar la vida arrancándola de cuajo, en forma voluntaria, o inducida, pero que en su interior existe una lado inmaculado, aunque esté totalmente ennegrecida su virtud por su mecanismo erótico de ser humano.
La mujer en sí es un ser totalmente hecha de amor, de paciencia, prontitud y esperanza, es la que tiene tiempo o se hace el tiempo para atender, la que con una palmadita es capaz de aliviar cualquier dolor por muy grande que sea, tiene algo de magia en su interior siempre está al rescate del desvalido, de volver a creer en la persona que la engañó o de aquella que la ofendió con golpes y desprecio, es capaz de cosas impensables en primer lugar nuestra madre, hermanas, nuestras tías y abuelas, nuestras compañeras de trabajo, nuestra profesora, incluso nuestra pareja, también van a ser nuestras hijas y las hijas de nuestras hijas en fin son tantas las Vírgenes que a veces no somos capaces de verla.
En el ocaso, encontramos a la que con golpes de la vida se han hecho más comprensible, más tolerante, aquella que la vida le demostró su equivocación y trata reparar el daño ocasionado voluntaria e involuntariamente.
¿Donde encontrar a este tipo de mujeres?
En los lugares menos visitados: Hospitales, visitando a los enfermos, Cárceles, visitando a sus hijos, esposos o parientes, hogares de ancianos, atendiéndolos con cariño, llevando consuelo a los hogares de niños, compartiendo y fortaleciendo sus espíritus, lugares de detención conductual, ofreciéndose como voluntariado de todo tipo en enseñar para respetar la vida
En las fuerzas delicadas y las de mayor riesgo social, en los círculos infiernos, en la guerra y en la paz
A veces la encontramos en un gesto de la persona que te indica como llegar a redil o te protege del lobo.
La encontramos en el pilar del hogar, en la que se desvela cuidando a su hijo cuando está enfermo, ahí la encontramos, aquella que igual empieza al despuntar el día con el trajín de la casa, aquella que pone un bálsamo en las discusiones familiares y con un simple beso borra todo lo áspero.
¿Que impresión nos causa ver una anciana cuyos años pesan en su espalda haciendo encorvar su espina, sujeta a veces de un bastón?
Desarrollamos el instinto de protección, el de mirar hacia el futuro y preguntarnos ¿iremos a llegar a esta edad? ¿Podemos construir una sociedad donde realmente lleguemos a esta edad?
Es en ese entonces, donde Nuestra Señora se hace presente nuevamente en nuestro camino, encontramos que siempre ha caminado con nosotros, que está aquí presente, que es hoy y no mañana, que podemos hacer el bien, esa, es la Virgen, sólo hay que saber ver, detenerse a mirar por que Nuestra Señora siempre nos está acompañando en nuestro caminar. Ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte y que el señor ilumine nuestro espíritu.
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