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Lapso de vida
Estas aquí...
Como luna llena, vienes a desestabilizar mi alma.
Mi mente se desborda, entras en ella ocupándola toda, haciendo que las miles de ideas que están allí, no sean lo suficientemente grandes para reclamar un espacio.
Mi corazón da un brinco, no sabe si es el salto inicial de una carrera huidiza o es el primero de miles que vendrán después auspiciados por la felicidad de la que se quiere adueñar su interior.
Tus ojos, tu boca frente a mi, hablándome de tiempos pasados en un acento que denota tu olvido y tu falta de apropiación de los minutos que ya no están y que para mi siguen siendo los únicos que han existido.
Hay mucho ruido, movimientos, risas, carcajadas, alegrías de remembranzas, el pasado crecido se ha encontrado, sin ver la evolución, todo a mí alrededor queda ignorado, mis sentidos se han revelado, volviste a robármelos.
Llega tu risa de nuevo a mí, como los sonidos esperanzadores de la mañana, pero con dolor sé que me es dada como droga, y yo viciosa, después estaré temblorosa implorando por mas... ansiosa de vos... como la mañana te irás, y la resignación me dirá, que el ciclo natural contigo no se repetirá, quedaré a oscuras en la noche... con frío...
Estas tan cerca, sólo es cuestión de un pequeño movimiento para robarte lo que antiguamente me dió la noción de lo que era la vida, sólo un arrebato para extraer de tus labios la fuente sagrada de mi felicidad, sólo un minuto para subir volando al cielo, y después, cuando te vayas, caer lentamente, por miles de minutos mas, en el abismo en el que ahora vivo, con tu presencia instalada en la ausencia.
Tienes en cada una de tus manos, equitativamente, el poder de mi vida y de mi muerte, estaba resignada a morir, pero llegaste a mi funeral... ¿por qué no mandaste simplemente un sufragio? te aseguro que estaría cómoda en mi ataúd, ahora la felicidad desnutrida que estaba en mi y que ha sido alimentada por vos en este instante, no cabrá y me hará sufrir en tan pequeño espacio.
En la impotencia de estar cerca y no tenerte, me refugio en mi soledad, la que quiero escoger antes de que me la impongas, pero llegas violando ese recinto sagrado, llegas con tu rebeldía queriendo cambiar el estado natural de mi alma, y me abrazas, me hablas, me rozas... me besas, me das el veneno que matará lentamente mi destino... me deshago, otra vez conmigo estas, regalándome la fantasía... tu boca, tus manos, tu cuerpo reclaman la vida escondida en mi ser, la que te pertenece...
Ha terminado la reunión, los amigos se van, pero una sola mano en señal de despedida, la tuya, se ha llevado mi existencia...
Texto de paois agregado el 21-06-2005. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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