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LA TORTURA Su rostro pétreo se veía más frío, su entrecejo más agresivo y sus pómulos parecían estallar. Respiraba dolor y sudaba muerte, la impiedad de su tortura recorría hasta el último recodo de sus entrañas. La agonía era lenta y el tiempo parecía pasmado en ese baño público. El hombre canoso apretaba su virilidad tratando de extraerle por lo menos una gota de orina que le diera sosiego a su próstata...pero sus esfuerzos morían en la inutilidad. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |