Llevo días intentando escribir
sobre ti y sobre mi,
y no conseguía hacerlo,
y no entendía por qué.
¡Y era muy simple!
No soy capaz de escribir sobre algo
que para mí no existe como tal;
es decir,
no existe un “tú y yo”.
Eso es para los demás,
los que se conforman con poco.
Me he dado cuenta
de que somos (es decir, SOY, ERES)
una sola persona;
que te he sentido tanto
y de un modo tan especial
que puedo ver, escuchar y sentir lo que tú vives
por muy lejos que estés;
que es inevitable que me sienta parte de ti
y que seas parte de mi;
que nos hemos convertido
en un único ser.
Una cabeza,
un corazón,
un sentimiento común.
todo de los dos,
pero todo en singular.
He llegado a sentirte tan cerca
que he notado cómo tu sangre corría por mis venas,
y he respirado tu aliento mientras tu piel conseguía formar parte de la mía.
Así que, lo siento,
sólo me queda disculparme por no poder escribir
sobre ti
y sobre mi.;
tendré que hablar del nacimiento
de un nuevo ser que nos contenga a los dos.
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