La única flor del desierto, en sus ojos se ilumina esperanza, de que las nubes se posen algún día en sus hombros; y le cuenten sus secretos y andanzas.
Eres Sol y Luna, la férvida paradoja, con tu sonrisa dulce y tus sueños a la borda.
Mas no tu alma serena impaciente espera, a aquel viajero errante en el cual sus labios pusiera.
He de ahí nacer el fuego y agua, de aquella gente que siempre te a amado,a tí, la bella,
Ínfima Rosa de Pétalos Dorados... |