Soy una babosa reptante,
repleto de inmundicia,
que quiere plasmar en los que lo rodean
todas sus frustraciones
Como el lobo estepario solitario,
me encuentro en la oscura noche,
olvidado por todos a los que recurrí
en busca de refugio.
El frío cala mis huesos
hasta lo mas profundo
y recuerdo con dolor
las promesas no dichas.
Has abierto las puertas clausuradas
y has dejado paso a los demonios.
Los has soltado en la noche
y ya comienzan a depredar.
Cuídense los pobres aldeanos,
de las sombras de la noche
y procuren desplazarse en grupos
nunca, nunca, solitarios.
Cuídate pequeña, que si no lo haces
nadie te salvará y, entonces,
saciaré mi hambre ignota
e inconmensurable de edades pretéritas
Crujirán tus huesos en mis mandíbulas
mientras mastique tu carne tierna
y al deglutirte en cada bocado
saborearé tu íntimo aliento.
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