Me estoy cubriendo de piedras,
enterrándome con las piedras
de la playa dormida,
donde todos queremos ser astros,
pero nadie quiere ser luna.
Me estoy cubriendo de piedras,
para no escuchar tu voz
que nunca ha sido mía,
recitar poemas muertos,
vivos solo en mi memoria.
Me estoy cubriendo de piedras
para no tener que darme al mar,
padre de las piedras brujas,
como si fuera la espuma
que se deja morir en él.
Me estoy cubriendo con las piedras
que saben a sal y a algas muertas,
las piedras en las que otros
antes que nosotros,
se miraron embelesados.
Me estoy cubriendo de piedras
para no escuchar tu voz ebria,
que habla cantando,
escociendo en las heridas,
sin tener piedad de nadie.
Me estoy cubriendo de piedras
para cuando esté sobria olvidarte,
envolver los recuerdos de tu voz
en seda suave y leve
y regalarlos al aire.
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