Como un relámpago,
una imagen,
un sentir que cobra forma,
una historia
que empieza por seducirte,
que pone hilos a tus dedos y los ata
a un teclado,
que te impone
maternidad sufrida
que llega a parir un cuento.
Una alegría
por el vástago parido
y en armonía
con las letras y la máquina
sacias tu alma
de lo que necesita.
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