La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - cao - 'Las Hormigas del Apocalipsis'
Las Hormigas del Apocalipsis
(Dedicado a mi amiga y compatriota, la cuentera blanquita; tirandole de pasadita la punta para que vuelva a nuestro lado.)
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Acababa de terminar su jornada y el hambre se lo comía. Un concierto de tripas se oía en su estómago. Desesperado entró al local de comida y avanzó rauda y decididamente hasta la mesa vacía del fondo. Acomodado en el asiento de inmediato llamó al garzón. Acto seguido acercó el cenicero y encendió un cigarrillo para engañar mientras tanto a la voraz lombriz con un poco de humo de tabaco rubio.
Sobre la mesa la mostaza, el ají pebre, el kepchupt; un azucarero, y un servilletero de aluminio. De fondo un mantel verde petróleo cubriendo todo de extremo a extremo, y sobre él uno blanco de lino de menores dimensiones dibujando un rombo en el centro. En la superficie yacían aun los vestigios de la comilona que lo había precedido; migas por doquier, azúcar desperdigada por toda la mesa, bebida desparramada, y muchas hormigas.
Minutos después su ansiedad hizo crisis al observar cómo los escolares sentados en la mesa del frente se llevaban a la boca unos sandwichs que, a juzgar por su tamaño y apariencia, parecían verdaderas tortugas ecuatorianas. Todo para él era lento; la espera transcurría en cámara lenta. Cansado de tanto aguardar el pedido comenzó a entretenerse mirando a la gente que circulaba afuera en la calle, mientras el olor de la carne machacaba sus sentidos.
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Aburrido de tanto esperar, de pronto acercó su cabeza al borde de la mesa. Algo muy extraño estaba ocurriendo con las hormigas. Hace rato que las venía contemplando con interés. Al principio llamó mucho su atención el que las sorprendiera subir al unísono y en perfecta fila india por ambos extremos, sorteando con esfuerzo los escombros de comida dejados por los clientes anteriores; aparentemente ambas columnas avanzaban decididas al centro de la mesa.
Sin embargo en aquel momento la cuestión ya se había transformado en un episodio fantástico, casi en una alucinación. Frente a sus narices las hormigas se agrupaban con extraordinaria disciplina, en enormes trazos que sin lugar a dudas daban forma a letras. Sí, así era; increíblemente en el centro de la mesa se alcanzaba a leer con claridad la siguiente frase: ‘MORIRÁS INFELIZ, DESEARAS NO HABER NACIDO’.
No lo podía creer; automáticamente pensó en la posibilidad de que el hambre lo estuviese trastornando; sin embargo y para ratificarle lo real de la situación, en la mesa las hormigas no tardaron en volver a reagruparse en otra frase: ‘ESTE MUNDO ARDERÁ EN EL FUEGO ETERNO’; y en otra más: ‘EL FIN SE ACERCA, NADA QUEDARÁ EN PIE’; y así sucesivamente.
Apenas podía tragar saliva por el tremendo asombro. Las profecías apocalípticas se sucedieron una tras otra sobre la mesa que ocupaba.
Lastimosamente y cuando los diminutos bicharracos estaban a punto de entregar los detalles del día y el año en que el planeta sucumbiría a la oscuridad de las tinieblas; el mantel o paño que el garzón utilizaba para limpiar las mesas, de pronto irrumpió intempestivamente en la escena haciendo desaparecer todo. Nada quedaría tras la sacudida del mantel. Con estupor vió a las hormigas volar por lo aires. La escoba y la pala se encargaron del resto.
Impávido miró al garzón quién no tardó en devolverle la mirada para decirle con fingida cordialidad: ‘¡aquí tiene su sandwich señor, perdón por la demora!, ¿el señor me dijo coca cola cierto?'...
Texto de cao agregado el 15-09-2003. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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