Le conocía desde hece años, solo de vista, de verlo por el barrio, no sabía su nombre pero si su apodo, "el encorvado" aunque los más jovenes le llamaban "la arroba", influenciados por el internet desde luego. No sabría decir a que se dedicaba, simplemente iba todo el día callejeando como si estuviera haciendo recados a unos y otros, pero las pocas veces que me lo crucé intenté evitar cruzar las miradas, me resultaba violento no sea que pensara que yo le estaba escrudiñando.
La verdad es que era para pararse a mirarlo, estaba tan encorvado que su nariz tocaba practicamente el suelo y tenía que recoger los brazos para que no le pasase lo mismo, por más que lo observaba no entendía como podía vestirse todos los días, además empecé a indagar en el origen de tal encorvamiento, nunca antes había visto a nadie de tal guisa, así que con algo de disimulo comencé a preguntar por las tiendas del barrio, los fruteros y las pescaderas suelen estar al tanto de todo, pero nadie supo darme tal información. También pregunté a las vecinas, casi todas amas de casa bien informadas, pero tampoco tuve suerte, esta duda se convirtió en enfermiza, llegué a comprar libros de medicina buscando enfermedades raras o síndromes imposibles, pero ninguno coincidía con tal encorvamiento.
Pasé a mayores y en mis días de descanso lo seguía intentando no ser descubierto pero al doblar una esquina me lo encontré de frente, bueno, todo lo de frente que puede estar una persona así, tirandome del bajo del patalón me dijo:
- ¿Qué coño quieres? ¿eres uno de esos maricones con gustos morbosos?
Yo no sabía que decirle pero no dijo más nada, tan solo esperaba mi respuesta mientras me observaba desde el suelo, así que decidí decirle la verdad.
- Perdone usted, no quería molestarlo ni mucho menos, le pido disculpas pero es que necesito saber cual es el origen de su encorvamiento, si no le importara decírmelo.
El encorvado se me quedo mirando, levantó un dedo y me dijo:
-¡Mira chaval es que un día me la intenté meter por el culo y me quedé así del esfuerzo, qué te parece...!
Se dio media vuelta y se fue, el caso es ahora no sé si es verdad o es mentira, llevo dos días intentándolo y lo cierto es que me duele la espalda... |