Allá en un rincón del mar,
está sentado en su muelle de soledad
esperando secretamente,
que el silencio crepuscular
y el tañir de las olas,
traigan desde el horizonte
las velas que lo lleven a navegar.
Allá en su desierto desolado
está parado con la mirada perdida,
escuchando incesantemente,
que el canto del viento polvoriento
y las flores de colores ausentes,
traigan desde el cielo
las nubes que lo hagan olvidar.
Allá en el fondo de su corazón,
está con un vacío eterno
sintiendo profundamente,
que la ausencia galopante
y el palpitar cadencioso,
traigan desde el recuerdo
otros ojos que pudo llegar amar.
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