No sabía si eran los -2°C o la soledad que se estaba acostumbrando a sentir.
Tenía tanto frío que al cerrar los ojos no los pudo volver a abrir, nunca.
Y en ese lugar no volvió a estar solo, estuvo contento.
Texto agregado el 21-07-2005, y leído por 69
visitantes. (9 votos)