Quisiera que todo en ti
fuese olvido,
quisiera olvidar
hasta aquí lo vivido,
quisiera descifrar
lo sin sentido.
Y me siento a esperar
una estrella perdida,
que destroce en una noche
este insondable vacío,
que se quedo
sin su eco, sin su mirada,
que corona cada beso.
Quisiera que la oscuridad,
consumiera sus manos
y sus uvas,
prendidas en mis ojos
como noche de luna.
La miserable soledad,
cuelga de mis manos
como harapo de pordiosero,
como carne desgarrada,
como un adios sin decir nada.
Basta ya de reflejos,
quisiera sacudirme su aliento,
quisiera apartar sus piernas,
quisiera secar su humedad
y que muera dentro de mi su palpitar.
Y me paro frente al mar
para ahogar sus gritos,
sus ansias, su rose,
su inevitable partida,
que se cuela en mi alma
como temporal de ausencia.
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