He moldeado tus pies de arcilla,
he contado tus dedos con mis besos,
mis manos han surcado ciegamente
la odisea de tus piernas.
He rodeado constantemente tus caderas,
he aprisionado tus montes redondeados,
deslizando por sus bordes
mis yemas azucaradas.
He respirado intensamente sobre tu vientre,
he descubierto tus ansias húmedas,
explorando tu jardín florecido
mientras sueño abismos estelares.
He rozado mis mejillas en la cima de tus senos,
he coronado de versos su botón al cielo,
apoyando mi historia
en el eco que los separa.
He besado tu boca hasta el silencio,
he dibujado tus labios frutosos,
perdido en el roce de su sabor
que se despega lentamente mientras se abre en flor.
He mirado profundamente el horizonte de tus pupilas,
he naufragado inevitablemente en el mar de su miradas,
dejando mis fantasmas libres a la deriva
y mi corazón rozando el acantilado de las almas suicidas. |