UN DÍA
Por Pablo Martínez Antúnez
Está la ventana abierta
Y el sol radiante y bello se asoma,
Y en mis venas corre el vapor de tu silencio
Por que cada nota, cada tonada fluye en este espacio
Que agita mi cabeza,
Y siguiendo el viaje del sonido,
Me encontré en la cima al final,
Contemplando el sueño de las flores
Que alegres vuelan en el balcón,
Detrás de la puerta está la vida,
Esperándome a que salga pronto,
Y al encuentro una caricia del viento;
Y la luna que se marchó, junto con las estrella de la noche;
Sonrisas van y sonrisas vienen,
Ya la mesa impaciente está,
Adornada de jazmín y canela;
Y las manos que sostienen el altar
Con ternura sirven las delicias en el cristal,
Ya el tiempo inquieto está,
De mirar la poesía en movimiento,
Y voy corriendo a complacerlo;
Anda, mira la bella mañana,
Coqueteando sin cesar al canto de las aves,
Que las quiere enamorar
Vendito sea el dueño del misterio y de la verdad
Que estoy en este paraíso,
Para soñar y deleitarme con las maravillas que están aquí,
Y las aguas cristalinas
Que fluyen por la rivera,
Van sonriéndole al azul del cielo.
¿Hasta donde llegará la voz del suspiro?;
Y después del infinito espacio,
Está el fin de la imaginación
Ya el sol fatigado está de brillar,
Y pronto se marchará
Y las brisas tartamudas
Aterrizan en mi frente
Y el murmullo de las sombras comienza a viajar,
Y la mesa sigue ahí,
Abrazando la copa transparente;
Vino y pan están servidos,
Esperando con ansias el beso de la noche;
Rayos de luna blanca acarician mi almohada
Y el silencio reina alrededor
Envuelto de bendiciones comienza mi viaje hacia otras dimensiones,
Guiado por un ángel.
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