El desplome de una quimera resultabas ser tú. Una estrella sin ama, un suspiro investigando resultaba ser yo. Cuando se encuentran dos proyectiles sobre un labrantío de conflagración algo debe suceder que profetice el amor, de cabeza hacia la superficie un nimbo aparecerá o carreras de tiempo los ojos poseerán. Fue cabal algo eternamente y no fue porque tú tenías blanca la piel tú, costabas cuatro infiernos del estatuto tú fijo sobre el recelo de marchar. Qué el diría Dios si conociera este no amor sin la Iglesia y sin la ley, que crea inmortales las almas nuestras, que descuartizarán las bombas. El desplome de una quimera resultaba ser yo. Espero que la lluvia no roce tu cuerpo cuando caiga para que no las logres transformar en cristal puro. Espero ver ese milagro bajando por tu piel blanca y humana. Espero la luna brotando de tus ojos. Espero tus pies mojados sobre tierra húmeda, corriendo al final… A nuestro encuentro. Espero tu mirada eterna, tus palabras lentas, tu mohín perfecto. Espero existas por siempre. Le he preguntado a mi sombra si es que aún puedo sonreír, durante lágrimas agrietadas, con son en dolor, rompe en el gran penumbroso teatro regando el tiempo. Ella responde que las sonrisas están vetadas por mis lagrimas en ausencia derramadas, y me he quedado taciturna, exasperada y oyendo el sigiloso lamento de la vida. La vida está formando un corazón donde nunca lo hubo, no puede más, se derrite el doloroso despertar y debo correr más y más antes de que con mi último golpe a tu puerta se derrumbe el licuado mañana, en cualquier arteria. Debo abandonar mi hogar y el sitio donde reposo después de despertar, la muerte vive hasta que muere el sol, e incineraré el universo si es preciso por vivir. Que nadie se coloque de pie aunque sonría. Se trisará mi cuerpo y quedaré en dos mitades. Te has enloquecido entre pieles, me he muerto en el amor, se ha gegenerado esta linda enajenación.
Se ha perdido mi forma de amar, se ha perdido mi huella en su mar. .. |