Te odio y desearía verte muerto.
Desearía colgar tu cuerpo del cuello, atar tus manos y con un cuchillo cortar cada centímetro de tu pobre ser, De tu carne, y de tu alma.
Tajearte hasta que pidas a gritos clemencia. Patearte hasta que tu sangre corra fuera de tu cuerpo sin sentido y ahogue tus gritos.
Quemarte poco a poco hasta que te desmayes de dolor.
Abrir tu pecho con mis propias manos y exprimir tu corazón hasta que logre dejar de eschuchar sus patéticos latidos.
Escupirte en la cara todo lo que me hiciste pasar.
Pisar tu ya lastimado cuerpo y aún cuando ya no tengas un hálito de vida, seguir quebrando cada uno de tus huesos intentando hacerte sentir todo el dolor que yo siento.
Y recién, cuando ya no tenga más fuezas para hacerte daño, cuando tu sangre cubra toda mi ropa y cuando ya no quede nada de ti, pedirte perdón entre risas.
* * *
|