La enfermedad del mundo.
Ver los rostros
y saber que algo anda mal
y que no necesariamente somos nosotros
culpables o inocentes
de la mentira, el engaño o la hipocresía
Somos testigos
silenciosos
mentirosos
engañados
hipócritas
pero no somos nosotros
culpables o inocentes necesariamente.
Todo está enfermo
y cada día el futuro es más corruptible.
No puedo darte la mano
sin sentir un vacío como ausencia profunda.
No puedo besarte la dicha
para hacerla infinita
ni envolverla de cariño siquiera
Pues somos sombras amorfas
somos palabras ausentes
somos gestos prefabricados.
Ver nuestros rostros con sonrisas precarias
opacas por tristeza y angustia.
Ver la enfermedad del mundo
en el movimiento de los cuerpos
simples muñecos llamados hombres.
Ver los rostros estúpidos
cortadas las gargantas por la enfermedad del mundo
que consiste en ser...
ser...
...el tiempo que se acaba,
vida inutil para sí y por sí,
descolectivización perversa,
ultraalienación fanática...
...y mientras se acaban las palabras
se acaba el mundo.
Ver los rostros tan groseros
con falsas ilusiones
con disímiles felicidades
contradictorias e intangibles.
Ver la enfermedad del mundo
tan agradable
en nuestro silencio
en las mentiras que adoramos
en el engaño que comemos
en la hipocresía que parimos...
pero no somos
culpables o inocentes necesariamente,
somos simplemente
la nada individualizada. |