La herencia de los Templarios
La persecución los había diezmado considerablemente, debido a los secretos descubiertos bajo las ruinas del templo del rey Salomón y que mantuvieron oculto por muchos años, además de la creciente riquezas que estos caballeros mantenían, hicieron que muchos sospecharan: los enemigos estaban en todas partes incluyendo dentro de la propia orden de los templarios, espías enviados por la iglesia, ya que creían que la misión secreta de los templarios consistía en unir la tres grandes religiones monoteístas que por aquel entonces dominaban el mundo conocido y a partir de ahí crear un poder universal, claro que todo fue falso, porque solo deseaban las riquezas. Cuando comenzaron las cruzadas muchos templarios, se vieron cegados tras las riquezas obtenidas en las campañas, aumentando la mala fama de la orden..
El año 1306 el Papa Clemente V asesino y torturo al último Gran Maestre conocido de la Orden del Temple, Jaques de Molay y desde entonces que los poderes de la iglesia y el rey han perseguido al resto de los caballeros con el fin de descubrir el tesoro y los secretos del templo del rey Salomón…
“... Venían a mi ecos lejanos de una historia remota y olvidada, claras, nítidas pasaban por mi vista imágenes, como si yo fuera parte de ella....”
Capitulo uno:
“La orden del temple”
La tempestad había llegado con gran furia: las ramas de los árboles se sacudían violentamente llenado al bosque de temibles sonidos, no se veía nada a kilómetros de distancia, la lluvia nublaba toda visión, el bosque parecía un mar turbulento, sacudido por el inclemente tormenta, entre todo ese caos, oculta entre el forraje había una choza, de sus ventanas se escapa una tenue luz, en el interior pequeñas velas puestas en círculos alumbraban la lúgubre estancia, en el suelo, próximo a la ventana había un caballero con una cruz roja en el pecho, delante de él en una rincón yacía acostado otro y en la esquina siguiente Blake estaba parado, sus rostros estaban silenciosos y abatidos:
- ¿Qué vamos hacer?._ dijo el hombre sentado en el suelo.
- Escondernos…tal vez si nos exiliamos…._contesto el que estaba acostado en un rincón.
- ¡somos templarios!, ¿olvidan su orgullo?, un templario jamás se esconde, un templario enfrenta al enemigo._ dijo otro parado en una esquina.
- ¿Qué quieres que hagamos Blake, si todos han sido culpados y asesinados?_ dijo el hombre sentado en el suelo.
- ¡Quemados!, ¿además de que sirve el orgullo cuando se esta muerto?._ dijo el hombre que estaba acostado.
- Daniel ¿Qué ha quedado de nuestra fe?._ dijo Blake mirando al que estaba sentado en la ventana.
- ¿Fe?, ya no existe fe, dios se ha vuelto encontra de nosotros._ contesto Daniel.
- ¿Entonces que hacemos con el “secreto”?._ dijo el que estaba acostado, un pequeño quejido se escapó de sus labios.
- ¿Estas bien de tus heridas, jhon?._ dijo blake.
- “Pregunta por mi mañana y ahí estaré”._ dijo jhon.
- Debemos mantener el “secreto” en secreto._ dijo Daniel.
- Si, ese tesoro no debe llegar a manos de esos inquisidores, infames y blasfemos, ¿quién sabe que harían con él?._ Blake.
- ¡Maldito rey Felipe, el fue que inicio todo esto!._ dijo jhon.
- Somos los únicos a los que la inquisición no ha capturado todavía, es necesario que quememos toda información y ocultemos el mapa._ dijo Blake.
- Debes partir ahora la tormenta borrara tus huellas, nosotros nos quedaremos para entretener a nuestros enemigos._ dice Jhon.
- Espera… ¿por que no quemas el mapa?, si lo destruyes ellos no nos perseguirán._contesto enérgico Daniel.
- Nosotros solo somos guardianes…no tenemos poder para decidirlo._contesto serio Blake.
- Lo siento, la carne es débil._dijo Daniel.
- Nos encontraremos en el reino de los cielos._ contesta, melancólico jhon.
- ¡Así es hermano!._ dicen los dos caballeros que están de pie.
Blake tomo su espada y su casco, rezo unos segundos y se dirigió a la pieza contigua, saco el caballo de la cabaña y marcho a toda prisa, perdiéndose en la oscuridad infinita de la tormenta.
El día amaneció con el sol escondido tras las nubes, Daniel y Jhon dormitaban en la cabaña, cuando unos fuertes golpes azotaron la endeble cabaña:
- Abrid, caballeros en nombre de Dios!_ se escucho una voz profunda.
- ¿En nombre de dios? O de Clemente V? ._ grito Daniel
- Ha llegado nuestra hora, Daniel._ dijo Jhon incorporándose.
- Que sea lo que dios quiera._ dijo Daniel, mientras se ponía su atuendo de templario.
Afuera los esperaba la comitiva de la inquisición, la muerte estaba a unos pasos de ellos.
Capitulo 2:
Inevitable
Era ya el medio día cuando los tambores empezaron a sonar, la gente llenaba toda la plaza central expectantes, mientras la procesión a paso muy, pero muy lento entraba hacia la plaza, frailes de distintas ordenes portaban grandes cruces, le seguía un hombre vestido entero de negro con el rostro cubierto por una capucha del mismo color, en sus manos llevaba una antorcha, detrás de ellos venían los pobres desdichados condenados a morir, vestidos con una túnica penitencial con la cabeza rapada, los rostros demacrados y la mirada hundida. Eran diez los condenados por cargos de brujería, diez personas que hacia unas semanas hablaban, reían y defendían las creencias de la iglesia, seis personas que alguna vez fueron guerreros templarios, que por amor a sus creencias lucharon y fueron derrotados, los desnudaron y azotaron en la plaza publica. Muchos cargos se dijeron, todos falsos… Allí se encontraba Daniel, con la mirada melancólica y Jhon con grandes manchas de sangre en su túnica, con altísimo orgullo, no mostraban miedo alguno, estaban preparados.
Uno a uno, fueron llevados a la plataforma puesta en medio de la plaza mayor de los vulgo, todos fueron atados a unos póster de madera, astilladas, mientras las campanas replicaban y se decían misas por las almas de los pecadores, seguido de las lecturas de las penas impuestas por el tribunal del santo oficio, El morbo estaba en su clímax, algunas personas del publico se arrodillaban y otros proferían insultos, era un cruel espectáculo, entonces el silencio llego: el publico miraba a los jueces sentados en los estrados uno de ellos alzo las mano para dar la orden de prender fuego.
El calor y el humo los sofocaban empezaban a sofocarlos entonces Daniel grito: “!esto no es el fin¡”.
Desde las colinas circundantes se podía ver una gran humareda, los cadáveres calcinados comenzaban a desmoronarse, el olor era insoportable y las personas que habían estado vociferando la quema, se retiraron en silencio...
Blake había galopado a toda velocidad por las campiñas inglesas, pero su caballo agotado no pudo resistir el paso de su amo y se desplomo moribundo en medio de un campo, habían pasado días desde que dejo a sus amigos a la gracia de dios, y su corazón le pesaba, pues sentía que habían muerto...
Continuo hasta llegar al pueblo más cercano, donde vendió su caballo y cambio sus ropas, por ropas de campesino, compro una mula y prosiguió el viaje.
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