PARECIDO RAZONABLE por Thelma
-Ahora que me fijo… cada día te pareces más a ella.
-¿A quién?
-Vamos no te hagas la boba, sabes perfectamente de quien estoy hablando, me refiero a tu madre.
-Ah, a Ella… ¿quieres decir?
-Si, eres su viva imagen.
-Creo que exageras, yo diría que tenemos un parecido razonable.
-Hay que ver qué bien habláis las chicas de hoy en día. Un parecido razonable, pero si hasta gesticulas igual.
-…
-Debía tener más o menos tu misma edad.
-¿Cómo dices?
-Si, que debía tener más o menos la misma edad que tú, cuando la conocí. La misma mirada –aunque sus ojos eran azules- y la misma piel salpicada de pecas y esas pequeñas arrugas que se te hacen alrededor de los ojos, cuando frunces el ceño.
-¿Arrugas? ¿qué arrugas?... me estás empezando a poner nerviosa, déjalo ya, además me voy a tener que ir, se me está haciendo tarde.
-Es verdad, te veo apurada, ¿es que has quedado?
-Sabes que sí.
-Ah, ya recuerdo. Con el chico de la moto grande, ¿no?
-Sí.
-Con razón te habías puesto tan guapa. ¿No crees que te has pasado un poco con el maquillaje?, Las mujeres de ahora os pintáis como puertas.
-No empieces otra vez, por favor. Hoy no.
-Está bien, lo dejo. Parece que esta vez va en serio…
-¿El qué?
-Lo tuyo con el motero, ya has quedado con él por lo menos media docena de veces.
-Vaya control que llevas. Pues sí, qué pasa… creo que esta vez sí que va en serio.
-Bueno. Eso mismo dijiste la última vez y también la anterior. ¿Cómo se llamaba aquel tipo que siempre llegaba tarde y que al final te dejó plantada por una polaca que conoció en Lloret de Mar? Ah sí, ya recuerdo, Sergio, valiente impresentable el tal Sergio, pero si hasta la gata, esa autista que tienes, sabía que no era de fiar.
-Thelma, la gata autista, se llama Thelma.
-Sí vale, Thelma, yo dudaba entre Amèlie o Gilda, pero no me decidía por la película.
-Muy ocurrente…. No me importa lo que pienses, esta vez estoy convencida de que va a ser diferente. Tiene que ser diferente.
-Si tú lo dices, pero no te confíes que tú eres muy crédula. ¡Más mala leche es lo que deberías tener!
-Mira en eso te voy a tener que dar la razón y creo que voy a empezar a poner en práctica tus consejos ahora mismo. Empiezo a estar un poquito harta de ti, de que me hagas de conciencia a todas horas y de que me digas sólo las cosas que no quiero oír. Creo que ha llegado el momento de redecorar mi vida. Acabo de recordar que hoy es jueves y que esta noche pasan haciendo recogida de muebles viejos… seguro que también aceptan espejos.
|