MANIAS
Como cada mañana camine los ochenta y cinco pasos hasta la boletería de siempre, con mi mano derecha pague las exactas siete monedas, luego de tomar el boleto con la izquierda camine hasta ubicarme frente a la segunda puerta del segundo carro, dentro repase con los ojos cerrados cada una de las estaciones de las líneas, cuando llegue me preparé para el desafió final, antes de bajar aspire cuanto pude y contuve el aire todo el trayecto, con desesperación alcancé la calle respirando la victoria, nuevamente y como cada mañana había salvado a mi familia de una muerte segura. |