Susurrar a lo lejos tu nombre
caer rendida entre las dunas del desierto.
Una sequía en mis labios,
rotos quedaron por tu ausencia,
respiro tus senderos
me ahogo en tus promesas.
Mis dedos envuelven los granos dorados,
me duele el alma,
serpenteo en silencio,
anhelo tus manos- anhelo tu calma.
Agonizo y me vacío,
la muerte me adorna.
Una lágrima se desliza por mi cara,
mis parpados caen
y la melodía sigue, triste como el alma.
© Natalie Najshomov, agosto de 2005.
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