DIOSES DE PAPEL
Qué lástima me dan
machos engreídos,
mustia sonrisa,
se cansan al pensar,
babosean las noches negras.
Los pasos enredan sus colas.
Rumbo al cementerio
entornando blancos ojos,
en lápida escriben con locura,
suspiros locuaces
de ancestros
malditos.
Babean los ojos al sentirse Dios,
sacrílegos, alienados en Nietzsche.
Sus hedores mesiánicos los torturan
en noches de misterio.
Renacen boquiabertos
en sombras
del más acá.
Sus historias,
muestran
veneno
al horizonte.
En nichos
buscan rescoldos
de engreídos nacimientos,
ironizan hazañas del averno
con mujeres sin rostros esculpidos,
se ríen de sus lomos torturados.
Cobardía es su sino.
Se transmutan en Luzbel,
arquitectura de ego marchito,
mastican su impotencia
de no sentirse
interpretados
en sus carnales
felonías.
¿Machos cabríos porqué no vuelven a encerrarse
en sus laberintos de infernal locura? |