La Otra
Me hacía la tranquila pero mientras me contaba me latía cada vez más fuerte el corazón. Yo sabía que finalmente él me diría que la “intrascendente” rubia de pelo largo estaba embarazada. Él me daba justificaciones de lo sucedido, cuando yo sólo quería escuchar que eso no era cierto. Pero, recientemente nació Martina y él la reconoció. Desde ahora, la rubia será siempre la madre de su primera hija, y paradójicamente, “la otra”, soy yo.
Desayuno
“Hola, soy Pedro”. No hablábamos hacía un año. En un segundo toda esa historia me cayó en el cuerpo y me estremecí. Al instante ya conversábamos como si nada. Todo era raro. A la semana nos vimos. Un café y el relato del trabajo y la familia dio paso a las mujeres. Yo no quería saber, pero él me quería contar... A medida que decía a mí se me apretaba la guata. Cuando terminó, aguanté el llanto y lo felicité... Al llegar ahí, él seguía siendo “mi” Pedro, ahora, era el padre de una Martina que no era mi hija.
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