PARA TOMÁS
Se había devuelto, a mirarse en el espejo del baño, tenia que estar seguro y reafirmar que estaba muy bien.
Él, todo lo hacia de prisa, rápido en todo, a veces, por ser el primero, no le importaba avasallar incluso a sus más cercanos.
Estaba tan ensimismado moviéndose muy ligero, que no se percató de la pieza de ropa tirada en el suelo, era una camisa. Como si se molestara que la pisase, agarró del zapato a Tomás y le hizo perder el equilibrio.
Con la rapidez que llevaba, alcanzó a darse cuenta, solo cuando iba en el aire y su cabeza derecho al espejo, donde, se imaginó que se azotaría: con un chichón, un par de puntos y toda su camisa con rastro de sangre, también se imagino que su jefe estaría esperando su exposición, se imaginó que …
-Pafff…fue un golpe seco y duro.
Su sensación térmica fue de un frío que lo envolvió, quedó tirado.
Tomás quedó ahí sentado, con los ojos abiertos, en forma autómata empezó a mirar toda la habitación
Que extraño –pensó-
Se levantó y salió del baño, empezó a ordenar su ropa.
-Aquí hay más luz –dijo en voz alta- y se asombró al escuchar su voz
Sonó el teléfono móvil y como autómata lo contesto,
-Si, estaré lo antes posible -respondió-
Levantó todo lo esparcido, ordeno su cuarto y salió sin apuro. Dejo las cortinas descorrida para que entrara el sol, toda la luz de la mañana invadía el departamento de Tomás.
-Buenos días -Saludo amablemente a la señora en el pasillo y entraron en el cubículo que los arrastraría hacia la planta inferior.
-Buenos días -respondió su vecina- espero que tenga un lindo día en su trabajo y apretó el botón uno.
-Gracias Señora, mi nombre es Tomás y vivo….
-Si, ya sé aquí todos nos conocemos, aunque nunca nos hablamos, por ejemplo con Uds. Es la primera vez que dialogo.
-Hummm, creo que eso está muy mal, debemos tener una reunión para compartir
-Pero, si es UD. El que siempre se opone, no asiste, no conversa con nadie.
-Bueno, creo que lo remediaremos durante la semana. Ya el ascensor había llegado a la planta baja.
-hasta luego, fue una buena charla. Queda en pié mi compromiso.
Se retiro silbando, saludando a todos los presentes en el edificio.
Llegó al trabajo, aún venia con varios minutos de atraso, tuvo tiempo para saludar a las personas de la empresa, y, más encima las saludaba por su nombre. Quedaban con la boca abierta, algunos hasta les saludo dándole un apretón de mano
Le lanzó un beso por el aire a una secretaría que se encontraba a bastante distancia, sabia que le gustaba, pero nunca le había tomado en cuenta, ahora sí, ahora si se atrevía, -ese golpe-, ¿que cambió tanto en él?
Entró como si él fuera realmente el dueño de la empresa, todos estaban sentados esperando su informe, Tomás como si nada apagó la luz y automáticamente un haz proyecto en la pantalla los datos que requería el grupo.
Cuando despertó, se tocó la cabeza, en realidad había un chichón bastante grande, no, no había sangre, su camisa estaba limpiecita, pero que ocurría, ..sus ojos, …no podía ver,…. en realidad podía ver, pero solo siluetas, que extraño, cuanto tiempo llevo aquí.
Como pudo se levantó, instintivamente sacudió su pantalón, ¿donde quedaron sus cosas?, ¿su carpeta?,¿ sus papeles?. Se sentó en el piso,
¿Por que esto me tenia que ocurrir justo a mí?, - se lamentaba-. Apoyó su espalda y volvió a cerrar los ojos.
Una vez encendida la luz, el jefe se aproxima y le dice
-A pesar que llegaste tarde, fue todo un éxito tu exposición, deseo que vengas con nosotros a cenar esta noche.
-estaré a su disposición.
¿Y todo esto se perdía?
¿Que haré para que entienda?
Hay tanta luz, todo aquí es magnifico,
¿Como hacerle entender?
Al salir de su trabajo, miró el cielo, las nubes, los edificios, tan altos y todos con volumen, aquí es extraordinario, Le llamó poderosamente la atención el sol, tengo que seguirlo para ver donde se esconde.
¿Cómo lo hace para volver a salir? ¿Por donde sale? Eso le inquietaba bastante. Se quedó pensativo.
Eso de hacer las mismas cosas todos los días y no saber nada uno del otro, es realmente tedioso.
Tomás volvió a despertar, tenía un reloj con luz propia, se acordó y lo encendió, no tuvo éxito.
¿Por qué aquí es tan oscuro? Extendió la mano y palpó un vidrio. Cuidadosamente empezó a explorar donde estaba lo trizado o la rotura, no encontró nada.
¿Que extraño?, juraría que en este lugar hay una silla y no la encuentro, ¿que pasa? , ¿Donde estoy? Está bien que los baños sean fríos, pero aquí es demasiado,
- eso, creo que el frió lo hizo reaccionar-
Cuando encendió la luz del baño, todo se inundó, todo fue claro, recién entendió lo sucedido, ahí estaba el Tomás, y el otro Tomás.
Bastó que uno estirara el brazo hacia el espejo para que el otro hiciese lo mismo, las manos se tocaron, y. el trasvasije de electrones, se efectuó tan rápido como el pensamiento. Tomás se miró atentamente, su reflejo no tenía ningún chichón, y se veía más feliz, miró su reloj habían pasado mas de ocho horas, salio del baño y buscó en su carpeta, había un sobre que decía PARA TOMÁS
Leyó atentamente todas las indicaciones que había dejado Tomás para vivir y disfrutar la vida. Entre otras cosas, le pedía que fuera amable con los vecinos y amigos, que una sonrisa o gesto no lo hace más débil, que integrarse a la comunidad fortalece los vínculos solidarios y que la exposición fue todo un éxito que saldría hoy a cenar y festejar con su jefe que estaba enamorado y no lo sabia, en fin varias cosas más.
Tomás cerro el documento, se dirigió al baño a buscar la trizadura, pero no encontró nada, toco su cabeza que aún dolía ya no tenia inflamado nada, volvió a su carpeta y busco el documento escrito para él, pero nada encontró.
Buscó en el directorio de su teléfono móvil las últimas llamadas, cuando empezó a sonar, era su jefe.
-Si, jefe, dentro de 20 minutos, … ahí estaré.
Como un loco se volvió al baño se miró al espejo, sonrió, juntó los dedos de una mano, las yemas de ellos se las llevo a sus labios, dando un beso muy sonoro y luego a su mejilla, -se había dado un beso- había empezado a creer en la vida.
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