Una voz tronante detuvo la mano.
-¡ No me toque!
Él apretó las mandíbulas y los labios le hormiguearon.
Ella aprovechó su desconcierto y lo escupió con la mirada.
-¡no se atreva ni a verme!
Pensó que era una estúpida, que no me daría cuenta y vino a proponerme matrimonio a sabiendas que es mi medio hermano, y lo hace con el fin de lastimar a mi madre. Quiere venganza, mire aquí está la pala, desentierre a nuestro padre y exhíbalo. Mi madre y yo no tenemos la culpa. ¡Ahora lárguese!
Lloró hasta secarse, pues ella lo amaba.
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