La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Omitido / Una tarde

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo  Añadir en Facebook [C:133729]


UNA TARDE


Digamos que este es un diálogo que tuvo lugar alguna vez, en algún lugar de este mundo, entre dos jóvenes que no sabían nada sobre la vida, sobre principios ni sobre decisiones. Digamos también, que este es un diálogo producto de mi imaginación, y que cada palabra que pronuncian estos dos jóvenes protagonistas es invención mía, todo esto ha salido de mi mente y de mi imaginación, de mis sueños. Digamos también que este diálogo nunca existió, que este dialogo no existe, que jamás tuvo lugar ni en mi mente ni en el mundo, solo es lo que es en estas letras, en estas palabras.

Martes ocho de Marzo del 2005. 16:58hrs

Vemos a dos jóvenes sentados en una banca, en alguna plaza de algún lugar, muy cerca el uno del otro, con sus corazones a metros de distancia. Más bien están separados por una distancia incalculable, cada uno en su mundo, cada uno suponiendo que es lo que el otro contestará, cada uno tratando de no quebrarse, cada uno tratando de decir lo que tiene que decir.

Silencio.

Ninguno habla, ambos se miran, ambos se sienten el uno al otro, después de todo, ambos esperaban este momento hace mucho tiempo. Él habla.

-No sé, creo que nada es para siempre. Yo pensaba que sí.

Ella piensa, duda, y luego responde.

-No entiendo lo que tratas de decir. Intento, pero no entiendo. Repítelo, por favor.

Se largan a conversar.

-Que lamentablemente nada es para siempre, el problema es que yo creía que al menos esto sería para siempre.
-¿Y a qué vas con eso?. Explícame bien lo que piensas, pues aunque puedo imaginar muchas cosas, estoy segura de que debe existir una razón puntual por la que dices eso...
-No sé, es que durante algún tiempo pensé que existía una relación especial entre nosotros, algo que nos unía.

Ella calla, espera.

-Lo que pasa es que ahora ese algo desapareció, no es que nunca haya existido, es que simplemente se fue.
-¿Se fué?.
-Sí.
-¿Por qué?
-No lo sé.
-¿Crees que se fué solo porque sí?
-No, no lo creo. El cuento es que nos distanciamos... y mucho.
-Si, tienes razón. Y la verdad, creo que eso es lo que pasa, nos distanciamos. No sé que sientes tú.
-Creo que si, no sé, te siento distinta, no distante.

Sus corazones se entienden, ya no están tan separados. Se dan una tregua.

-Creo que no he cambiado. Eso sí, sé que soy, al menos en parte, culpable de que nos hayamos distanciado, no sé, es que en realidad me he alejado de todos, estoy como ida.
-Tal vez tienes razón.
-Quizás muchas veces he necesitado conversar contigo, desahogarme, pero es que la verdad he estado muy ausente, muy lejos de todo. Solitaria.

La entiende, él también ha estado solo. Abre su corazón, ya está dispuesto a olvidar todo, a comenzar de nuevo. Pero él no puede ceder. No puede.

-Entiendo. Pero tal vez eso no es bueno.
-Si sé. Pero en todo caso no es solo contigo. Insisto en que me pasa con todos, como que no he podido recurrir a nadie.

Lo asalta la curiosidad. Quiere saber más.

-Tal vez sabes por qué... Y tal vez me quieras contar.
-¿Tal vez sepa qué?
-Por qué te pasa eso.

Ya no hay nada que ocultar. Tiene el deber de vaciar su alma. Si no, no aguantará más. Ni un solo segundo más.

-La verdad es que me han pasado muchas cosas en este último tiempo. No sé, me he ocupado de otras cosas, cosas que me han cambiado la visión que tenía del mundo. Lo triste del asunto es que siempre pensé que ahora, al volver a vernos, iniciaríamos una nueva amistad, no sé, para pasarlo bien hasta morir, pero no sé, tal vez no piensas así, quizás ya no te llamo la atención.
-No pienses cosas que no son. El cuento es que no te entiendo, te he llamado y te he dicho en varias ocasiones que nos juntemos, que nos demos el tiempo de conversar, pero siempre estás ocupada.
-La verdad es que más que ocupada me ha faltado la motivación, como que ya no tengo ganas de hacer nada, no puedo tomar la iniciativa. Perdón.

Él sonríe.

-Bueno, al menos, ya hemos tenido una conversación.
-Si tú lo dices...

Él se calla, ella se impacienta.

-¿En qué piensas?
-No sé, solo pienso.
-¡Dime!...
-No, nada en especial, en serio.

Dos minutos pasan inadvertidos, eternos.

-A pesar de todo, siempre me acuerdo de ti, así que la verdad no sé que tan lejos estás.
-¡Pero si me dijiste que ya estamos desconectados!, ¡Que ya no existe relación entre nosotros!.
-En eso pensaba, creo que tal vez me equivoque...
-No me vengas con contradicciones.
-Es que esto es tan complicado.
-¿Por qué tan complicado?
-Porque es así y punto. Digamos que no es fácil.
-En todo caso, yo también suelo acordarme de ti, y en todo caso, no ha pasado tanto tiempo como para dejar de conocerte.

Definitivamente ambos se sientes a gusto.

-Si, tienes razón. El problema es que no sé... a veces me acuerdo de ti, y siento que te conozco, que sé quien eres, que haces, que piensas y que sientes. Te conozco. Pero en otros momentos como que te siento como un ser al que jamás he visto, te siento distante, diferente, en fin, cambiada.
-¿Sabes qué?. Creo que deberías decirme todo lo que piensas y sientes, porque estas siendo muy confuso, y la verdad es que no te entiendo. No entiendo nada.
-Insisto, nadie dijo que esto sería fácil...

Y no lo fue, supongo que alguien puede decirlo, pues es probable que alguien haya estado ahí mirando, sintiendo con ellos, tratando de entender que sucedía entre esos dos jóvenes, pensando. Tal vez no. Tal vez esos dos jóvenes en ese momento sintieron algo que nadie jamás podrá entender, pues ellos son únicos e irremplazables.

-Como que una parte de mi no desea otra cosa que tenerte cerca.
-Me pasa lo mismo.
-Pero otra, quiere tenerte lejos, después de todo, ambos sabemos que siempre estaremos lejos. Ambos sabemos que no se puede. Que jamás podremos llegar a ser lo que realmente queremos ser.
-Creo que no te equivocas, y a pesar de que alejarme de ti me duele mas que nada en este mundo, no estoy triste. Y eso es extraño.
-Entiendo, pero no quiero alejarme.
-Ni yo.


Y así se quedaron durante un buen rato, vaciando su alma, contradiciéndose, acercándose y queriéndose.

Martes ocho de Marzo del 2005. 20:32hrs

De repente algo pasa. Se levantan, se abrazan y se van, cada uno por su lado, cada uno en una dirección distinta, cada uno vuelve a su mundo, después de una conversación extraordinaria, después de un sueño. Ambos lloran, pero ambos están felices, ambos saben que dijeron todo lo que tenían que decir. Ambos saben que ya no más, al menos en un buen tiempo. Ambos saben que no hay motivos para estar tristes, y si los hay, deben ignorarlos, deben seguir cada uno con su vida. Cada uno se despidió como quien se despide de una persona a la que jamás volverá a ver.
Él camina, enciende un cigarrillo, se da vuelta y la ve caminando, tranquila. Luego ella voltea y lo ve a él caminando como si nada. Fuma, se limpia las lágrimas y sigue su camino.



Texto agregado el 24-08-2005, y leído por 34 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2005-09-24 14:29:48 El querer a veces es esquivo, confuso...el amor por el contrario es preciso, transparente...yo he observado tus jóvenes no era amor...era querer. honeyrocio
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]