He de reconocer que soy la pesadilla de este barrio de ricachones y burgueses acomodados, tengo la sensación de ser uno de esos bandoleros temidos y al mismo tiempo idolatrados, soy así y no puedo evitarlo, cuando agarré a mi última victima por los hombros me sentí poderoso, ella intentó defenderse pero fue en vano, la penetré de forma salvaje, fue rápido y luego le dejé que me viera la cara, para que supiera que había sido yo. La señora se desmayó de la impresión, así que volví a montar a su delicada caniche hasta dejarla extasiada. Me llamo Chipo y soy el chucho que más perras de pura raza ha dejado preñadas en este barrio de ricachones y burgueses acomodados. |