Complicidad
Entra a su vida tan fácilmente como un viento suave de primavera
y con la sutileza de su mirada la recorre con absoluta seguridad.
Ni un solo reproche escucha de sus labios
ni un solo gesto recriminando su explayada sensualidad.
El peligro acecha, sin embargo el deseo le roba su racionalidad,
cual acosador espera el instante en que sus labios rocen los suyos;
simulando un saludo, la besa con celeridad
entre la mejilla y los labios de quien no quiere la verdad aceptar.
Y a quien jamás imaginó besar con pasión, le correspondió
más pronto de lo que su teoría se hizo practicidad,
logrando emanar un tropel de emociones que invadieron sus sentidos
exponiendo en ambos su frágil debilidad.
Con manos perturbadas y cuerpos ocultos por la clandestinidad
mostráronse temerosos ante el calor vehemente que los embargó
y como dos amantes y compañeros íntimos de la casualidad
conjugaron sus mieles alborotadas en un infinito de paz. |