Y caminabas
como un marinero sin puerto,
recorriendo visualmente,
escrutándolo todo,
todo cuanto lo rodeaba.
Miraba e investigaba.
Sumergía su inquisidora nariz
en inacabables volúmenes del conocimiento universal,
sin encontrar, sino en ti
la razón por existir.
Ay, prototipo como vuelas,
perfecto en teoría,
en mi memoria te proyectas
y olvidando que te olvido
aborreciendo tu ausencia. |