Si los gatos están en agosto tu estás en septiembre. ¿Cómo se les ocurre decir semejante barbaridad? No es que andes al acecho como un tigre muerto de hambre, pero se te ve más desinhibido, diferente.
¿Cómo defines lo que piensa un hombre práctico cuando no puede explicar sensatamente lo que siente?
Tal vez podrías describirlo como un comportamiento bastante hipócrita. Por primera vez en tu vida se te ve como a un inconsecuente. No es que lo niegues. Al contrario, generalmente alardeas de ello, pero no comprendo (y tú tampoco) la forma en que te comportas. Haces esto y lo otro porque si, sin razón, ni tú lo sabes. Y no quiero caer en cursilerías para explicar lo que te pasa.
Oías sin escuchar, sintiendo el espectáculo melodioso de su voz. Y entonces te hacías el sordo, le pedías que repitiera. Es que de verdad no le entendías, emborrachado y desconcentrado, solo captabas ideas vagas. Percibías el código de su comportamiento y te anticipabas a sus respuestas, produciendo reacciones de complicidad mutua que de verdad te agradaban (y porque no decirlo les agradaba). Y andabas, como nunca antes, buscando excusas para realizar las acciones más inverosímiles que un hombre sensato pudiese realizar. Lo notabas. Y yo te miraba y no lo notaba.
Entonces giras, cambias la página y te concentras ¿Cómo puede ser posible? Inventas métodos para evadirte, no es que no quieras pensar en ella, pero no consideras útil ni coherente el no poder hacer de esto un apasionamiento controlado. Y te evades. Escribes, estudias, lees y te dedicas a organizar actividades, a conocer gente e intentas estresarte, más de lo necesario, porque estás claro que de esa manera puedes racionalizar tu comportamiento.
Te conozco idiota, ¿Crees que no me doy cuenta? Ya se lo que piensas, “Que si me idiotizo no logro nada”, “Nadie ha dicho que no, pero…” etc. Lo tienes todo bajo control. ¡Ay! Se me olvidaba tu prepotente respuesta ante todo. “No te preocupi’…”, “No pasa nada”. Y crees que estás feliz tomando la felicidad como una obligación mas. Tomando la felicidad como quien abre un Chang o un Baldor.
¡Hey, escúchame! ¿Acaso es eso lo que quieres? Hazte el sordo con ella no conmigo. Pero noto que no voy a lograr nada. Vaya que eres porfiado. Haz lo que se te de la gana, tu siempre tienes la razón. Déjate llevar de una vez por todas. No es necesario que controles todo, que todo lo tengas calculado, que todo esté premeditado, que todo desenlace esté diagnosticado. Es que a veces tienes que confiar y abandonarte a la simpleza olvidando lo complejo.
|